Desprendimiento de retina. Parte 3.

– Parte 3 de 3

Hola amigos, ¿cómo están? Espero que muy bien, ya que el día de hoy voy a concluir con el artículo de la semana: el desprendimiento de retina. En esta ocasión voy a hablarles específicamente del diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. Espero que este artículo sea de gran utilidad para ustedes. Saludos.

 

* Diagnóstico

Si el oftalmólogo sospecha que un paciente puede sufrir un desprendimiento de retina, realizará un minucioso examen de fondo de ojo, dilatando la pupila y analizándola con un aparato denominado oftalmoscopio con la finalidad de localizar posibles lesiones.

 

* Tratamiento

Si el desprendimiento de retina se detecta a tiempo y únicamente está desgarrada, esto quiere decir que aún no se ha producido el desprendimiento, el oftalmólogo puede optar por un tratamiento preventivo aplicando un láser en la consulta (fotocoagulación) o un tratamiento con frío (crioterapia). Una vez que la retina se ha desprendido, el único tratamiento posible es la aplicación de algunas técnicas de cirugía.

 

Los casos más complicados se tratan con una técnica denominada vitrectomía, que consiste en extraer el humor vítreo de la cavidad ocular y sustituirlo por otro material (una solución salina, aire, gas o incluso aceite de silicona). La cirugía del desprendimiento de la retina debe ser lo más precoz posible para mejorar así la tasa de éxito y el resultado visual final. Al paciente se le recomendará reposo postural a fin de evitar o minimizar la progresión del desprendimiento, facilitando el acto quirúrgico.

 

 

El desprendimiento de retina es una patología relativamente frecuente, sobre todo a partir de los 40 años de edad. Aproximadamente el 85% de los casos de desprendimiento de retina responden con una sola cirugía. Cuando se produce un desprendimiento de retina, el paciente no sufre dolor. Por eso hay que estar atentos ante los síntomas que provoca.

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