Envejecimiento cutáneo. Parte 2.

– Parte 2 de 3

Buenos días amigos, ¿cómo amanecieron? Espero que muy bien, el día de hoy continúo con el tema de la semana, hablaré específicamente de los cambios en la piel cuando llegamos a la tercera edad. Espero que esta información les parezca interesante, pero sobre todo que sea de gran ayuda para ustedes. Saludos.

 

Cuando van pasando los años, nuestro cuerpo va sufriendo una serie de cambios y los de la piel son los más evidentes. Todos estos cambios y sus consecuencias confieren a la piel un aspecto peculiar que se denomina piel senil. Se trata de una piel más seca y escamosa, fina y transparente y de color amarillento, debido a las alteraciones degenerativas. Algunos de éstos son:

  • La capa externa de la piel (epidermis) se adelgaza.
  • La cantidad de células que contienen pigmento (melanocitos) disminuye, pero los melanocitos que quedan aumentan de tamaño, de modo que la piel envejecida aparece más delgada, más pálida y traslúcida.
  • Las manchas pigmentadas grandes (denominadas manchas por la edad) son extremadamente comunes después de los 40 años de edad y ocurren más a menudo en el dorso de la mano, el antebrazo, los hombros, la cara y la frente, ya que son las áreas de más exposición al sol.
  • Disminuye la resistencia y la elasticidad de la piel, es especialmente pronunciada en las áreas expuestas al sol.
  • Los vasos sanguíneos de la dermis se vuelven más frágiles y esto puede producir sangrado disminuyen, que son las encargadas de generar la grasa necesaria para que la piel se mantenga suave, lisa y además sirve de protección.
  • El envejecimiento dérmico se caracteriza principalmente por la deshidratación y la pérdida de elasticidad. Como resultado, no es nada raro observar la piel seca y multitud de arrugas en la gente mayor.

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