Hígado graso no alcohólico. Parte 3.

– Parte 3 de 3

Que tal amigos, ¿cómo están? Espero que de maravilla, el día de hoy voy a concluir con el artículo de la semana: el hígado graso no alcohólico. En esta última parte voy a hablarles del diagnóstico y tratamiento de este padecimiento. Saludos.

 

* Diagnóstico

El médico le va a realizar una historia clínica, preguntando antecedentes importantes y una exploración física minuciosa checando ciertos signos importantes como ictericia (coloración amarillenta de la piel y las mucosas) y agrandamiento del hígado al momento de palpar el abdomen. Algunas de las pruebas que puede solicitar son las siguientes:

  • Análisis de sangre. En este estudio se deben de incluir las pruebas de función hepática.
  • Diagnóstico por la imagen. La ecografía, la tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética nuclear (RMN) abdominales permiten detectar el exceso de grasa en el hígado pero no siempre son suficientes para determinar si existe inflamación o fibrosis.
  • Biopsia hepática. Sigue siendo el procedimiento más fiable para identificar la presencia de esteatohepatitis y fibrosis.

 

El diagnóstico requiere los siguientes factores:

  1. Esteatosis hepática detectada mediante imágenes o histología.
  2. Ausencia de un consumo elevado de alcohol
  3. Ausencia de causas concurrentes de esteatosis hepática.
  4. Ninguna causa concomitante de enfermedad hepática crónica.

 

Para confirmar el diagnóstico puede ser necesaria una biopsia hepática. En la biopsia, el médico, tras administrar un anestésico local para disminuir el dolor, introduce una aguja larga y hueca a través de la piel hasta el hígado con el objeto de obtener una pequeña muestra de tejido hepático para su examen al microscopio. La biopsia ayuda a determinar si existe hígado graso, si es debido al alcohol o a otras causas específicas, así como a determinar la gravedad de la lesión hepática.

 

* Tratamiento

La primera línea del tratamiento es generalmente perder peso, ya que esto puede reducir la grasa acumulada en el hígado, la inflamación y la fibrosis o cicatrización. Si usted tiene sobrepeso u obesidad, puede bajar de peso consumiendo alimentos saludables, limitando el tamaño de las porciones y manteniéndose físicamente activo. Es importante saber que hay que perder peso de forma gradual. El médico podrá indicar qué vacunas debe recibir ya sea contra la hepatitis A y la hepatitis B para ayudar a proteger de los virus que pueden causar más daño al hígado.

Para aquellos que tienen cirrosis debido a la esteatosis hepática no alcohólica, el trasplante del hígado puede ser una opción.

 

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La enfermedad del hígado graso no alcohólico es un padecimiento que consiste en el depósito de grasa en el hígado, pero esta acumulación no es causada por el consumo excesivo de alcohol.

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